Carta desde Kyabé

Manolo Fortuny sj
30 Apr

Carta desde Kyabé

Queridos todos:

Esta vez, la culpa del retraso en escribiros se la doy a la escuela de formación organizada por la parroquia para parejas jóvenes del mundo rural, desde el día 11 de febrero al 23: total 14 días. Habían acudido a la cita 31 parejas jóvenes, más 9 todavía solteros. Era todo un espectáculo verlos a todos reunidos, cuando quisimos hacer una foto colectiva del grupo. El guirigay de críos cuyas madres intentaban inútilmente colocarlos de forma ordenada sobre la estera en la que ellas estaban a la espera de la foto, era para ver. No pude evitar la tentación de filmar unos segundos de esta escena preparatoria, imposible de ver en otras latitudes. El total de niños de 1 a 4 años era de 54. De las 31 parejas solamente una no llevaba un bebé encima. Amén de varios embarazos manifiestos. Jean Ngabó se dedicaba a llevar la lista de los que iban llegando y a ingresar en caja y en el almacén la aportación que se había pedido por cada pareja: 7000 F CFA (10’7 €) + 14 “Koros” de cereal sorgo (unos 35 kilos) El traslado desde el pueblo hasta Kyabé se había organizado con dos coches de nuestra casa: Erbi realizó 3 viajes en el este de la parroquia, donde las familias se reunían en puntos estratégicos previstos de antemano para facilitar el traslado de viajeros.   En cinco viajes de coche, se trasladó a la mayoría de las familias. Hay que decir que son muy poco exigentes, ya que todos conocen cómo van los viajeros en los coches de mercado, con brazos y piernas que sobresalen por todas partes del vehículo. Los que no pudieron encontrar plaza en estos viajes, consiguieron llegar en bici o en un coche de mercado. Hubo uno que llegó desde Bolí en una moto taxi, y nos creó un pequeño problema pues hubo que pagar los 12.000 francos que pedía el conductor de la moto-taxi.

El problema de la lengua con las múltiples variantes del sara-kabá se volvió a presentar, aunque no significaba mucha dificultad. Más problema tenían los de la zona de lengua Demé. Hubo que preparar formadores en estas dos variantes lingüísticas: Naa y Demé.

Se preparó un horario de trabajo al que se amoldaron desde el primer día con gran docilidad. El encargado de sonar la campana, aquí nadie usa reloj, sin embargo son varios los que tienen teléfono móvil, y gracias a ello el campanero podía dar golpes a una llanta vieja de coche colgada del árbol cuando había que cambiar de actividad.

El día anterior a la salida hubo reunión para hacer balance de la experiencia, a fin de que todos pudiesen pronunciarse, y para poder orientar cambios al año que viene. Tomé nota en mi cuaderno de diversas opiniones que oí.

“Yo había dejado la escuela hace varios años y ahora he tenido la posibilidad de recibir de nuevo clases de francés, que me han ayudado mucho”

“Ha sido una gran cosa lo de poder venir con nuestros hijos, pues de otra manera hubiese sido muy difícil venir”

(una mujer) “Hace dos años estuve en la escuela de formación en el sector Rindjé, y las mujeres tuvimos que hacer la comida e ir a por agua y leña. En cambio, en esta ocasión, como había un equipo de cocineras, y no teníamos que ir a por leña ni agua, hemos podido seguir la formación que se había preparado para nosotras”.

(unos) “La comida un poco insuficiente”. (y otro le contesta) “Pues yo creo que ha sido muy abundante, lo que pasa es que algunos de los presentes tienen un vientre más grande que otros”

(una de las formadoras) Cuando sonaba la campana para hacer el tricotado, todas veníais a toda velocidad para tener un par de agujas y una pelota de hilo de lana de color. Pero cuando se os llamaba para la clase de alfabetización o de higiene, algunas llegaban tarde con excusa de que el niño tenía algo.

(opinión generalizada) Esther la enfermera que ha venido todos los días a media mañana con su maletín, nos ha rendido un servicio enorme. En años pasados, cuando un crío iniciaba una fiebre palúdica había que llevarlo al hospital, a veces con varios días de hospitalización. Este año, Esther sentada sobra la estera, a la sombra del Kaï-Cedrá del patio, quedaba rodeada de todo tipo de personas y niños con dolencias que se podían solucionar allí mismo, abría su maletín mágico que encontraba solución para todo.

En general, vi un ambiente participativo enorme, que manifestaba dosis enormes de agradecimiento por lo que habían vivido. Yo estaba enormemente sorprendido de lo que oía, y del tono de las intervenciones, en la mayoría de caras, nuevas casi todas para mí.

Medios materiales:

Conseguimos tener 16 grandes esteras de canutillo trenzado de plástico, que dispuestas en el suelo de cemento de los dos barracones, permitían un plácido dormir a estos jóvenes tan poco exigentes.

La bomba de canjilones se estropeó en dos ocasiones en los primeros días. Hubo que llevarla al “arregla-todo” y maestro del taller de Carpintería, el amigo Ngamadá, que la reparó. Pero aun así se vio que con el constante bombeo manual, el pozo no daba de sí para tanta gente y tuvimos que acudir al depósito de plástico de 1.000 litros que cada mañana llenábamos de nuestro depósito elevado doméstico, y lo transportábamos en nuestro coche. En estos días he valorado como nunca el gran regalo que se nos hizo desde el Banc de Recursos de Barcelona “culpables” de la instalación con placas solares que nos permite tener el depósito de agua siempre lleno, y sin hacer ningún gasto de carburante. ¡Qué maravilla!

Uno de los molinos de Kyabé nos esperaba cada día para moler un saco de 100 kilos de sorgo.

Las mujeres de la cocina recibían cada mañana el saco de cereal molido y se dedicaban a quitarle el salvado, para tener las “bolas” de pasta preparadas para la comida de mediodía y de la noche. Lo que ha resultado más complicado para Jean Ngabo ha sido encontrar material en el mercado para cocinar la salsa. Lo más práctico para esas ocasiones es conseguir el pescado secado al sol y ahumado, pero me decía Jean que está carísimo ahora en Kyabé.

Las 4 mujeres que se encargaban de dar formación a las mujeres tenían una tarea poco menos que imposible: conseguir unos momentos de atención y concentración en las jóvenes madres. Siempre sentadas sobre una estera, y continuamente solicitadas por el bebé que gatea, llora y pide teta. Los hombres jóvenes, algunos de ellos sin haber roto todavía el cascarón de la timidez adolescente, llegaron muy fríos, y poco a poco han entrado en la nueva amistad con otras caras, con acentos lingüísticos distintos, y de puntos muy lejanos de la parroquia, a veces de más de 250 km de distancia.

Cuando yo y Erbi desarrollábamos uno de los temas propuestos en el programa formativo, necesitábamos dos traductores: el de lengua Naa y el de lengua Demé. Resulta bastante incómodo someterse a esta disciplina pues inevitablemente miras al traductor y no a los alumnos a quien va dirigido el mensaje.

Después de cenar tenían una película o alternativamente trataban un tema: “la gestión familiar del dinero”, “médico o curandero”, “la mutilación genital de la mujer”, etc. Este último tema les traía muy preocupados, pues casi todos han estado implicados en la aceptación de una chica de la familia que ha sido encaminada en el pasado reciente a la ablación. Esa complicidad les ha ocasionado un rechazo en el interior de la comunidad a la que pertenecen.

En resumen: Hace tiempo no veía una participación tan masiva de jóvenes campesinos en una sesión formativa organizada por la parroquia. El trabajo de Erbi en el extenso sector este de Kyabé está dando unos frutos impensables hace sólo tres años. En cambio, la afluencia de jóvenes desde el oeste, la zona en la que me muevo yo, ha sido muy minoritaria. Está claro que los mayores necesitamos un recambio. A ver cuándo llega.

Ya veis que no he escrito apenas, pero tampoco he estado inactivo.

Estamos dando los últimos toques para acabar la primera fase del proyecto del Instituto Politécnico. A mí me quedan todavía algunos toques de fontanería, por concluir completamente cada uno de los edificios. nos hemos dado una nueva fecha para inaugurar la actividad escolar en las nuevas instalaciones: sería el 12 de marzo.

Tengo en mente, a dos meses vista, el viaje hacia España para comenzar a preparar la vuelta por la península con el material necesario para dar a conocer el Proyecto “Kyabé Avanza” A ver si podemos ir concluyendo etapas para empezar la vuelta a primeros de junio del 2019.

Un abrazo muy grande a todos

Manolo Fortuny sj

Kyabé 24-02-19 (domingo)

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